Reiki

Reiki es una técnica de sanación a través de la cual el que lo imparte hace de canal para la transmisión de la energía universal. El objetivo es armonizar el cuerpo, ayudando a estimular la autosanación.

Conduce a un reequilibrio en todas y cada una de las dimensiones personales, a nivel físico, emocional, mental y espiritual, obteniendo así una mayor paz y armonía. Se trata de una herramienta sencilla, agradable e indolora, ya que la persona que la recibe tan solo tiene que tumbarse y relajarse.

La energía universal es una energía “inteligente”, dado que interviene en aquellas partes del ser humano que permanecen bloqueadas, favoreciendo por lo tanto un funcionamiento óptimo e integral.

Es una técnica complementaria a la medicina convencional y a las terapias psicológicas. Su eficacia es cada vez más reconocida en ámbitos públicos, como en hospitales, donde la práctica de Reiki se va considerando como una herramienta no invasiva para recuperar la salud.

Guía para el futuro cliente

Reiki ayuda a aligerar las cargas mentales y emocionales, recolocando de nuevo a la persona en su centro. Despierta sus recursos internos para lograr dirigir la vida desde una mayor claridad y serenidad.

Algo muy característico de su práctica es que no resulta contraproducente en ningún caso, ya que no tiene consecuencias adversas en su aplicación. De hecho, provoca un efecto relajante en la mayoría de los casos.

Hablamos pues de un proceso amable, que nada tiene que ver con el esfuerzo o el sufrimiento. Todo esto se debe a que la persona simplemente va experimentando la sanación de forma fluida, sin requerir una intervención propia o activa.

Reiki está asociado a una recuperación integral de la salud, por lo que su uso es muy apropiado en general para toda aquella persona que busque una mejora en su calidad de vida.

Yendo a lo más concreto, su práctica es muy recomendable para quienes se encuentren en alguno de los siguientes supuestos:

  • Dolores físicos o presencia de alguna enfermedad médica en proceso.
  • Estrés, agitación mental y exceso de preocupaciones.
  • Cambios en el estado de ánimo o desequilibrio emocional.
  • Alteraciones en la conducta, reactividad e impulsividad.
  • Apatía, falta de energía o de vitalidad.

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La traducción de la palabra Reiki parte de los dos ideogramas (símbolos japoneses) que la componen. Rei hace referencia a la energía universal , mientras que Ki significa energía vital. Uniendo el significado de estas dos partes podemos encontrar el significado de la palabra: Energía Universal de Vida.

Tiene su origen en Mikao Usui, monje japonés nacido en 1865. Su inquietud y práctica espiritual le llevó a tomar conciencia de la interacción entre la energía universal y el ser humano, adquiriendo así la habilidad de canalizar dicha energía a favor de una mayor paz personal y espiritual.

Hay quienes cuestionan el potencial de Reiki precisamente porque sus orígenes son lejanos a la práctica científica. Sin embargo, la propia Organización Mundial de la Salud ya la ha reconocido como una terapia alternativa muy eficaz.

A día de hoy esta herramienta se está normalizando en muchísimos lugares del mundo, desde Oriente hasta Occidente. Su aplicación en el tratamiento del dolor y de la enfermedad está cada vez más extendida, sobre todo en lo relacionado con el cáncer y en paliar los efectos de la quimioterapia.

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